Temas relacionados con el tratamiento del TLP en los adolescentes.

Los médicos expertos pueden tener dificultades para hacer un diagnóstico preciso del Trastorno Límite de la Personalidad en un adolescente.

Es importante tener en cuenta que incluso un médico experto puede tener dificultades para hacer un diagnóstico preciso del Trastorno Límite de la Personalidad en un adolescente. Los síntomas del TLP a menudo se superponen con otras condiciones de salud mental de un adolescente común y resulta difícil hacer un diagnóstico definitivo antes de la edad adulta. Entre estos síntomas se encuentra el trastorno de oposición desafiante, el de conducta y el trastorno de hiperactividad por déficit de atención. Estos son tres de los trastornos más comunes detectados por los psiquiatras infantiles, por lo que no es inusual que los adolescentes con TLP sean diagnosticados con uno de estos trastornos.

También es el caso que muchos adolescentes padecen de TLP y alguno de estos otros trastornos, complicando el cuadro de diagnóstico aún más. Por eso es tan importante para los padres preguntarle al psiquiatra acerca de cómo y por qué llegó a ese diagnóstico. También pueden preguntar si alguna de las condiciones mencionadas fueron consideradas y si es así, por qué fueron o no descartadas.

Debido a la complejidad de este trastorno, los terapeutas psiquiátricos deben considerar las siguientes características al desarrollar un plan de tratamiento:

  • La depresión crónica es resultado de los continuos sentimientos de abandono. Aunque la depresión del TLP es intensa y generalizada, los psiquiatras deben descartar una depresión mayor o considerarla como un trastorno comórbido (trastorno asociado).
  • Incapacidad a estar solos: El miedo crónico de abandono también conduce a estos adolescentes a tener poca tolerancia para estar solos. Esto resulta en una búsqueda constante de compañía, sin importar que sea poco satisfactoria.
  • Aferrarse y distanciarse: Las relaciones tienden a ser dañinas debido a que los adolescentes alternan entre el aferrarse y el distanciarse en sus comportamientos. Cuando se aferran, exhiben un comportamiento dependiente, indefenso, e infantil. Sobre-idealizan a la persona con la que desean estar todo el tiempo, constantemente buscándola para que los tranquilice y les brinde seguridad. Cuando no pueden estar con la persona elegida, su comportamiento se sale fuera de control, con rabietas y automutilación. El distanciamiento se caracteriza por la ira, la hostilidad y la devaluación, generalmente derivados de la incomodidad con la cercanía.
  • Separación – Splitting: Es un término que describe la dificultad con la capacidad para mantener pensamientos, sentimientos o creencias opuestas acerca de sí mismo o de otras personas. En otras palabras, los atributos positivos y negativos de una persona no se unen entre sí en un conjunto coherente de creencias. La separación – splitting – es el principal mecanismo de defensa en los pacientes TLP. Ven a todas las personas, incluyendo ellos mismos, como todo bien o todo mal. Por ejemplo, si el terapista apoya al paciente, éste será idealizado. Si se ve amenazada la relación terapista-paciente – digamos que el terapista se va de vacaciones, la imagen de prestador de atención médica cambia a la de un cruel perseguidor.
  • Manipulación: Los temores de separación son tan intensos que estos adolescentes pueden convertirse en unos maestros de la manipulación. Están dispuestos a hacer lo que sea para lograr un alivio de su ansiedad de separación. Su engaño más común es enfrentar a las personas, incluyendo a su terapista principal contra sus pares.
  • Auto – Destructivos: La automutilación es característica en el Trastorno Límite de Personalidad. Normalmente, su comportamiento consiste en hacer gestos manipuladores, pero algunos de sus actos pueden resultar fatales. Los intentos de suicidio son muy comunes y normalmente tienen lugar en lugares relativamente seguros, como la ingestión de píldoras en el hogar al mismo tiempo que le están avisando a otra persona por teléfono. Otros comportamientos autodestructivos incluyen cortarse y quemarse, por ejemplo, es común en los adolescentes utilizar un borrador de lápiz para quemarse frotándose la piel.
  • Impulsividad: Un pobre control de impulso puede empujar al abuso de sustancias, borracheras, atracones, conducción temeraria de automóviles, promiscuidad sexual, gastos excesivos o juegos de azar. Estos comportamientos pueden ocurrir en respuesta a un abandono real o percibido.

Fuente:
www.medscape.com What Therapy Is Recommended for Borderline Personality Disorder in Adolescents? Mary E. Muscari, PhD.
www.about.com Diagnosing Borderline Adolescents, What You Need to Know About the Diagnosis of Borderline Personality in Teens, Kristalyn Salters-Pedneault, PhD, Revisón, 1 de octobre de 2008

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Diagnóstico del TLP en los adolescentes.

Muchos médicos simplemente se rehúsan a diagnosticar el TLP en adolescentes.

Esquivar o equivocarse en el diagnóstico del TLP es prolongar el sufrimiento de los niños y sus familias.

El TLP sigue siendo un diagnóstico muy controvertido en la adolescencia, a pesar de que el Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos Mentales (DSM-IV) de la Asociación Psiquiátrica Americana, que cubre todos los trastornos de salud mental, permite el diagnóstico del TLP en adolescentes. El DSM-IV es el manual de médicos, psiquiatras, psicólogos, terapeutas y trabajadores sociales utilizado para diagnosticar esta enfermedad.

Los médicos esgrimen dos principales razones para no hacer el diagnóstico en los adolescentes. En primer lugar, los especialistas dicen que es difícil distinguir entre los síntomas del TLP en los jóvenes y el comportamiento de un adolescente normal. En segundo lugar, señalan que la personalidad de los jóvenes no se ha desarrollado plenamente y que alguien que diagnostique TLP en esa etapa, significa estigmatizar injustamente al adolescente. La mayoría de los médicos esperan hasta que las personas cumplan dieciocho años antes de hacer el diagnóstico.

Otros médicos que tratan a adolescentes informan a los padres que ellos simplemente no pueden diagnosticar a un joven con Trastorno Límite de Personalidad o que los niños al crecer mejorarán su conducta. Todavía otros médicos comentan que no quieren decirles nada a los padres acerca del TLP por temor de que se molesten, y que un diagnóstico de Trastorno Bipolar o de Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención (THDA) se “verá mejor” porque son mucho más fáciles de tratar.

Pero aquí está el problema de no hacer el diagnóstico tan pronto como sea clínicamente evidente. El TLP es un trastorno psiquiátrico grave y complejo. Si no recibe tratamiento, una persona con TLP tiene una probabilidad de uno de cada diez de cometer suicidio. Las personas que sufren de TLP pueden sentirse profundamente miserables, tanto que preferían morir antes que tolerar su sufrimiento. Esquivar o equivocarse en el diagnóstico del TLP es como si otra cosa prolongara el sufrimiento de los niños y sus familias. Esto puede contribuir a un ciclo de múltiples hospitalizaciones y a veces probar medicamentos innecesarios o injustificados.

Dos cosas son absolutamente claras. En primer lugar, los adultos con TLP casi siempre reconocen que sus síntomas y sufrimiento comenzaron en la niñez o adolescencia. En segundo lugar, algunos adolescentes tienen síntomas que son tan consistentes con el TLP que sería inmoral no hacer este diagnóstico y tratarlos en consecuencia.

Los médicos que no están dispuestos a hacer este diagnóstico en adolescentes lo hacen una vez que se enfrentan a las investigaciones recientes, que han determinado que las condiciones necesarias para el desarrollo del TLP se encuentran en los genes del bebé, en el temperamento de los niños pequeños después del nacimiento y en el entorno en el que el niño es criado.

El TLP en adolescentes por lo general se distingue por las siguientes cinco características:

• Los adolescentes con TLP a menudo presentan una desregulación en el comportamiento. Es común que se lesionen ellos mismos, con frecuencia cortándose, para tratar de mejorar la regulación de sus emociones. Otras formas de autolesiones incluyen el quemarse con cerillos, encendedores y metales calientes, marcarse, picarse las cicatrices, perforarse (piercing) extensivamente en todo el cuerpo, golpearse la cabeza y golpear paredes. Los adolescentes con TLP suelen decir que las autolesiones quitan el dolor emocional y lo transforman en dolor físico o que cuando ellos se sienten emocionalmente paralizados o muertos las autolesiones les hace sentirse vivos o por lo menos sienten “algo”. Algunos investigadores están tratando de ver si las autolesiones liberan opiáceos naturales del cerebro que puedan proporcionar un sentido temporal de bienestar.

La impulsividad es otro problema del comportamiento de los adolescentes con TLP. Los padres a menudo describen al adolescente como si estuviera actuando “sin pensar”. Esto incluye la promiscuidad sexual y el abuso de sustancias.

• Los adolescentes con TLP normalmente sufren por problemas en sus relaciones interpersonales con profundos temores de abandono, conduciéndolos a tener relaciones caóticas para tratar de lidiar con este temor.

• Con frecuencia tienen dificultad para regular sus emociones y durante sus citas para tratamiento presentan problemas para controlar su ira, o muestran estados de ánimo muy reactivos. Pueden parecer perfectamente felices en un momento y volverse rápidamente explosivos, profundamente tristes o agitados para inmediatamente volver a parecer con una tranquilidad absoluta.

• A menudo hay una desregulación cognitiva tal que el adolescente con TLP puede tener creencias paranoicas e irracionales. Una creencia común es que no se les ama, o que van a ser abandonados, a pesar de no tener evidencia alguna que apoye estos pensamientos. Esta creencia puede resultar tan agotadora que los adolescentes llegan a creer que terminarán solos para el resto de sus vidas.

• Por último, hay una auto desregulación donde los adolescentes suelen confundirse acerca de su propia identidad, sus sentimientos y valores. Aunque los adolescentes normales a veces comparten estas características, los adolescentes con TLP y sus familias reconocen que a veces son tan carentes de un sentido de sí mismos que toman las características de las personas a su alrededor, casi apropiándose de sus identidades. Los adolescentes con TLP a veces también sienten una profunda soledad, vacío o aburrimiento.

Además, adolescentes con TLP suelen tener relaciones inestables con sus padres y con sus amigos “cercanos”. Sienten mucho coraje, la mayoría de las veces como respuesta a problemas en las relaciones. Describen sentimientos de vacío y temores de ser abandonados o mal entendidos por las personas que más aman. A menudo reconocen que sienten las cosas más profundamente y por más tiempo que la mayoría de sus compañeros. Se puede diagnosticar el TLP en adolescentes cuando los rasgos adversos o autodestructivos son persistentes, penetrantes y que empeoran con el tiempo.

Por naturaleza, la personalidad de los adolescentes aún está en desarrollo y cambia con el tiempo. Los síntomas mencionados, junto con una impulsividad autodestructiva, como tener encuentros sexuales irresponsables, desenfreno al comer, abuso de sustancias, conducción temeraria y las autolesiones no son características de un adolescente normal en desarrollo.

Fuente:  “Borderline Personality Disorder in Adolescents” Blaise A. Aguirre, Fair Winds Press, 2007.

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Como encontrar ayuda profesional para los TLP. Parte 2 de 2.

Preparándose para la búsqueda de un terapeuta especializado en TLP

Los padres deberán anticipar que se les juzguen culpables por la enfermedad de su hijo o hija.

Si es usted un TLP o un familiar o allegado, entrar en un intensivo proceso de búsqueda de un terapeuta puede ayudarle a superar los sentimientos de desesperanza y desamparo. Hay algunas cosas que no puede hacer. Pero buscar a un terapeuta sí es una cosa que puede hacer. Conviértase en un consumidor informado. Aprenda todo lo que pueda acerca del TLP de fuentes confiables recientes. Es muy probable que se encuentre con información contradictoria, especialmente lo relacionado con las causas y el tratamiento. Entre mejor sea su investigación, más sólidos serán sus conocimientos y mejor será su capacidad de evaluar a un terapeuta que cumpla con sus necesidades. Hágale saber al terapeuta acerca de la investigación que ha estado haciendo y una descripción de los síntomas del TLP que parecen coincidir con los síntomas de su paciente.

Los padres deberán anticipar que se les juzguen culpables. Si usted es un padre o una madre que está buscando ayuda para su hijo de cualquier edad, deberá prepararse mentalmente porque al menos un terapeuta asumirá que los padres provocaron el trastorno de su hijo. Algunos serán explícitos al respecto, otros sólo lo insinuarán o simplemente lo tratarán con descalificación. Esta es una de las razones del por qué es tan importante que haga su propia investigación, especialmente lo relacionado con los factores de riesgo genéticos y químicos que desarrollan el TLP. Si se le acusa, actúe como si tuviera un escudo de caucho a su alrededor para que las palabras hirientes le reboten. No las tome personalmente. No son ningún reflejo suyo, y probablemente el siguiente padre que atraviese la puerta recibirá el mismo trato.

La evaluación de los candidatos.

Independientemente de dónde obtenga los nombres, aún debe evaluar a cada candidato. Un terapeuta eficaz, especializado en pacientes suicidas, con una vida funcional mínima no puede ser la persona correcta para un paciente recuperado con un conjunto problemas diferentes.

Haga preguntas abiertas como las siguientes:

• ¿Tiene experiencia en el tratamiento de pacientes limítrofes? ¿Cuánto tiempo lo ha estado haciendo?, o ¿a cuántos pacientes Borderline ha tratado?

• ¿Cuál es su enfoque en el tratamiento de pacientes TLP? (No lo interrumpa, no diga que está de acuerdo o en desacuerdo; más bien, anote cualquier cosa que desee para darle un seguimiento más adelante). Esto le dirá lo que el terapeuta considera importante. Las vacilaciones y el tono de voz pueden ser reveladores. Asegúrese de que el terapeuta habla acerca de la definición, causas y más importante, el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad.

• ¿Cree que los medicamentos y las terapias son necesarios en el tratamiento de una persona con TLP? (Si bien los medicamentos no son necesarios en todos los pacientes, en general la respuesta debe ser “sí.”)

• ¿Está al tanto de las últimas investigaciones relacionadas con el TLP? (Es vital que los psiquiatras, sobre todo, estén conscientes de los estudios más recientes de los medicamentos. El TLP es un área activa de investigación, con cientos de estudios publicados cada año. Elija a un psiquiatra que se mantenga actualizado).

• ¿Cómo ve a los familiares al verse afectados por su paciente Borderline? ¿Da también terapias familiares? (Si el terapeuta incluye a la familia en la terapia no es el punto; lo ideal sería que al menos alguien entienda cómo toda la familia se ve afectada).

La importancia de la relación de paciente-terapeuta.

Cuando se trata del tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad, la discusión se centra principalmente alrededor de los enfoques del tratamiento. Sin embargo, los estudios muestran que en general, alrededor del 15 por ciento de éxito de la terapia está relacionada con la orientación del terapeuta.  El otro 85 por ciento tiene que ver con la relación terapéutica entre el paciente y el terapeuta. Si se pregunta a un centenar de personas que se han recuperado del TLP cómo lo hicieron, la mayoría de ellos dirá que fue el apoyo y la información que recibieron de su terapeuta.

En el argot de la salud mental, se llama una buena relación a una alianza terapéutica. En una alianza terapéutica el profesional ofrece empatía, cuidado genuino incondicional, validación y crea una sensación de confianza. Los pacientes, a su vez, se sienten seguros, respetados y entendidos. Una vez que los pacientes se sienten seguros, tranquilamente y sin prejuicios pueden observar su propio comportamiento, que los conduce a un conocimiento y crecimiento personal.

Sea paciente, la terapia toma tiempo. No subestime la dificultad del cambio. Se le denomina curva de aprendizaje por una razón. Los profesionales de la salud mental, no importa qué tan talentosos sean; mientras que los medicamentos, no importa que tan efectivos sean, no pueden deshacer súbitamente toda una vida invertida en la forma distorsionada que los TLP se refieren a sí mismos, a los que aman y al mundo que les rodea. Dependiendo de las cuestiones involucradas, la terapia puede tomar años para lograr un cambio profundo.

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Como encontrar ayuda profesional para las personas con TLP. Parte 1 de 2.

La búsqueda de un buen terapeuta puede ser una labor difícil.

Un terapeuta no capacitado puede ser peor que ninguno en absoluto.

La búsqueda de un buen terapeuta con que el se pueda trabajar en el tratamiento de un paciente con Trastorno de Personalidad Límite puede ser una labor difícil y es muy común que se tenga que evaluar a varios de ellos mediante un proceso de prueba y error antes de encontrar a la persona adecuada. Como todo el mundo, los terapeutas son seres humanos con virtudes y defectos que cometen errores, tienen sus malos ratos y a veces parecen inútiles. Algunos son más inteligentes que otros y también más hábiles en algunas cosas y en otras no tanto.

Por mucho, la principal queja de los familiares de los pacientes TLP es que encontrar un tratamiento efectivo para su ser querido es frustrante, caro y emocionalmente agotador. La demanda de terapeutas y psiquiatras con experiencia en el Trastorno Límite de Personalidad y que estén dispuestos a agregar a una persona con este trastorno a su lista de pacientes enormemente supera a la oferta.

En un mundo ideal, no debería ser gran cosa el conseguir una lista de posibles terapeutas, averiguar si tienen experiencia en el tratamiento de personas con TLP, elegir uno, llamarle, escuchar que estaría encantado de recibir otro paciente y concertar una cita para el día siguiente. Sin embargo en el mundo real, para la mayoría de las personas, encontrar a un médico eficaz resulta en un desafiante proceso de prueba y error.

Muchos terapeutas le dan suma importancia a un diagnóstico rápido y correcto a los pacientes TLP, no por razones terapéuticas, sino para asegurarse de no quedar atados a un tratamiento con ellos. Básicamente, los terapeutas desarrollan esta mentalidad por dos razones. En primer lugar, los TLP son el tipo de pacientes de los más desafiantes de tratar – si no los más difíciles. En segundo lugar, el tratamiento a los pacientes Borderline puede ser emocionalmente agotador para el terapeuta. Cada una de estas razones se alimenta de la otra.  Los trastornos de personalidad están más estrechamente tejidos en el yo de la persona que otros tipos de trastornos cerebrales. El TLP altera el proceso por el que una persona piensa, siente y actúa.

Como es lógico, los pacientes TLP con una capacidad funcional mínima, especialmente aquéllos que ya han sido diagnosticados y tratados del trastorno, con frecuencia llegan a su terapia con una actitud derrotista, después de todo el tiempo que han estado bajo tratamiento en uno o varios centros de salud mental sin poder lograr una mejoría. Por lo general, durante las primeras sesiones de terapia, los pacientes suelen hacer observaciones como: “No puede ayudarme”, “¿Por qué habría usted de ser diferente de los demás que en el pasado me traicionaron?”, “Yo soy demasiado defectuoso como para ser reparado”.

Todo esto tiene que ver con el hecho de que los pacientes Borderline probablemente son los clientes más difíciles que un terapeuta pueda atender. Los TLP ponen a prueba las habilidades de los terapeutas más experimentados y bien capacitados. Un dilema común es encontrar tiempo para explorar los temas más profundos siempre que un TLP sufra una recaída y entre en crisis. Otra es que algunos terapeutas, especialmente los inexpertos en el tratamiento de este trastorno, tienen dificultades para cumplir con sus propios límites, como el recibir llamadas por teléfono a altas horas de la noche y limitarlas a un número razonable. Una vez que comienzan los problemas, es difícil para el terapeuta invertir el curso sin ser demasiado crítico, negligente o desatento. En situaciones como éstas, un terapeuta no capacitado puede ser peor que ninguno en absoluto.

Los profesionales de salud mental son seres humanos. Como tales, tienen las mismas reacciones temperamentales de las demás personas cuando se enfrentan a la rabia y  a la culpa a pesar de que intelectualmente saben que no es personal. “Los pacientes TLP pueden ser hostiles y atacar”, dice Marsha M. Linehan. “Los terapeutas pueden sentirse tan asustados, enojados, frustrados o indefensos que simplemente rechazan brindar atención al paciente. Y eso es perjudicial para el paciente”. María, una mujer con TLP está de acuerdo: “muchos de los terapeutas que me trataron se asustaban por mi rabia y mi incapacidad para ser empática y formar una alianza con ellos. No quería mejorar. Sólo quería expresar la rabia. Siempre sentí que las personas que me trataban se disgustaban por mi actitud”. En el otro lado del espectro, puede resultar muy temeroso si los pacientes TLP tienen un comportamiento totalmente opuesto como idealizar a sus terapeutas, fantasear acerca de tener una relación con ellos y hacer de ellos el foco de sus vidas.

No se debe olvidar que los profesionales que se dedican al campo de la salud mental lo hacen porque quieren ayudar a la gente. Sin embargo, cuando un paciente no logra reponerse a pesar de los mejores esfuerzos del terapeuta, es muy tentador culpar al paciente por la falta de progreso e interpretar sus intentos de mejoría como manipulación, en lugar de preguntase si el tratamiento que está proporcionando es efectivo.

La terapia es un trabajo duro para el paciente. Transformar su manera de pensar, sentir y actuar y al mismo tiempo asumir la responsabilidad de las cosas que siempre culpó a otra persona, es un gran desafío para él.

Las personas con TLP que toman en serio su tratamiento, lo seguirán, quizás con ayuda de sus familiares y estarán comprometidos con él. Harán sus propias citas, serán honestos con sus terapeutas y harán cualquier tarea asignada por los terapeutas. La verdad es relativa, y cada persona con TLP deberá proceder conforme a su propia verdad en su propio tiempo y forma.  Algunos TLP reconocen que necesitan ayuda sólo después de haber tocado fondo, después de que alguien a quien aman termina la relación, terminan en la cárcel, o son internados y puestos bajo observación psiquiátrica.

Por lo general se necesita de una fuerte recaída que sirva como catalizador para que un Bordeline se enfrente a la verdad. No querer perder algo, tal vez. Ya no pueden culpar al jefe mandón, al cónyuge “infiel” o a los que lo tienen todo.  Pero la negación es algo extraño. Lo que algunas personas pueden ver como frustrante o tocar fondo, el TLP no necesariamente lo verá así. ¿Destruyeron una relación? Siempre encontrarán una nueva. ¿Lo despidieron de un trabajo que le gustaba? Culpa al jefe y búscate otro trabajo. ¿Perdió la custodia de los hijos? Es el maldito sistema judicial.

El miedo al cambio, el apabullante miedo a lo desconocido, es tan intrínseco, tan vasto, tan avasallante y abrumador, y es superior a cualquier trágico acontecimiento que pondría a la mayoría de las personas de rodillas. El choque no puede predecirse, ni manejarse. No puede ser provocado por el mayor de los esfuerzos o buenas intenciones por parte de otra persona.

Un buen consejo a los familiares es evitar inmiscuirse en la terapia de su paciente. Deben recordar que: “El viaje es de ellos, no suyo”. Se les puede apoyar, pero no se puede ser su plan de vida. No hay reglas simples. La rehabilitación de un TLP no es una lesión física. Se trata de la rehabilitación del yo total. Es muy importante que los familiares no olviden que si su paciente habla de lo que está sucediendo durante la terapia, ellos deben tomar una postura neutral, no estar ni de acuerdo, ni en desacuerdo con sus juicios, quejas, ira o devaluación. El Dr. Gunderson de la Universidad de Harvard dice: “sea positivo, pero tenga cuidado, ver demasiado progreso en su paciente puede ser mortal para su familiar. La lógica es que si entran en recuperación podrían perder su apoyo intensivo. Además, si sufren una recaída, los familiares podrían decepcionarse de ellos. Por supuesto, sea alentador y optimista, pero sea sensible a la enfermedad.”

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Identifique los disparadores de las reacciones emocionales intensas.

Los resentimientos, lamentos, inseguridades, rabias y temores acumulados disparan las emociones fuertes.

Pedirle a un paciente con TLP que se comporte diferente es como pedirle a un diabético que produzca más insulina.

Los factores que desencadenan las reacciones emocionales fuertes son los resentimientos, lamentos, inseguridades, rabias y temores acumulados que cuando se disparan dañan a las personas y automáticamente causan una respuesta emocional. Cuando usted o su paciente TLP reaccionan intensamente a algo, es muy probable que uno o varios de los factores mencionados se hayan disparado. Si se identifican las acciones específicas, palabras o eventos que parecen desencadenar estas reacciones emocionales, en usted o en su paciente TLP, serán más fáciles de anticipar y de manejar.

Cómo darle seguimiento al comportamiento de su paciente TLP.

Muchas familias llevan un registro diario de los patrones de comportamiento de su paciente Borderline porque les ayuda a comprender y despersonalizar las acciones del mismo. En especial, los padres de niños TLP encuentran que los registros son extremadamente útiles para lograr obtener para su hijo el diagnóstico y tratamiento adecuados.

Ya sea que simplemente observe a su paciente TLP o tome notas de sus estados de ánimo y comportamientos, su intención no es hacer juicios, sino dejar de reaccionar emocionalmente ante el comportamiento y aprender de él. Si parece que hay poca relación entre sus acciones y las de la persona Borderline, comprenderá más claramente que el comportamiento de la persona no tiene que ver con usted.

Si parece como si algo externo al TLP es lo que está desencadenando un comportamiento extraño, retroceda y trate de averiguar lo que está sucediendo. ¿Qué factores pueden estar involucrados, el estado de ánimo general de la persona, el tiempo del día, la presencia o ausencia de alcohol, el entorno inmediato? Si conoce los patrones de comportamiento de la persona, éste será más predecible. Si un comportamiento es predecible, éste será más fácil de administrar.

Factores que disparan un descontrol en el comportamiento del TLP.

Ciertas cuestiones parecen ser los factores desencadenantes de un comportamiento emocional descontrolado en las personas con TLP. Aunque es importante que sepa cuales son, es imposible y poco recomendable evitarlos todos ellos. Las acciones de la persona con Trastorno Borderline siguen siendo responsabilidad del paciente, no de los familiares. A continuación se describen los desencadenantes más comunes de las personas con TLP:

Un sentimiento de que los demás son impredecibles.
Irónicamente, a pesar de que parecen actuar de forma impredecible, frecuentemente anhelan la predictabilidad en los demás. Esto puede ser debido a sus dificultades para tener relaciones interpersonales duraderas.

Experimentan inconsistencia en los demás.
A pesar que los TLP actúan inconsistentemente, entre más consistente y predecible sea el comportamiento de sus familiares y allegados, más fácil será para el Borderline manejar sus propios sentimientos y comportamientos.

Percepción de abandono.
A veces es fácil anticipar cuando la persona con TLP se siente abandonada. Como ya habrá observado, este desencadenante es tan sensible a la cosa más mínima, o incluso a nada en absoluto, que puede hacer que la alarma emocional de un Bordeline se dispare fácil y rápidamente. Ver la problemática desde la perspectiva del paciente en lugar de la suya puede ayudarle a ver cuando el miedo de abandono forma parte de la reacción de la persona.

Sentirse invalidado.
Una respuesta invalidante es algo que niega los sentimientos, pensamientos o comportamientos de las personas. Por ejemplo, deben evitarse expresiones como, “No debes sentirte de este modo,” o “Estás sobrerreacionando”. Por supuesto, a veces el paciente TLP no tiene porqué sentir, actuar o sobrerreaccionar con emociones descontroladas. Por lo tanto, el reto es buscar el sentido o el sentimiento subyacente dentro de la respuesta del Borderline.

Cuando un paciente TLP se siente invalidado, el familiar o allegado puede pedirle una aclaración al mismo para que pueda comprender mejor lo que está sufriendo. Por lo general, el aceptar cierta responsabilidad por no comprender plenamente es una manera segura para iniciar una buena comunicación. Por ejemplo, decir: “lo siento, probablemente entendí mal lo que me querías decir cuando dijiste [hiciste, expresaste] eso. ¿Me puedes decir más al respecto?”

Es difícil saber qué hacer cuando un TLP se siente invalidado. Incluso decir: “Yo sé cómo te sientes”, puede enojar a alguien con Trastorno de Personalidad Límite porque implica que sus sentimientos son idénticos a los suyos. Lo más probable es que a menos que usted padezca de TLP, realmente no entienda cómo se sienten, ni más de lo que ellos realmente pueden comprender lo que es estar en su posición.

Recibir críticas
Éstas pueden ser críticas reales o percibidas. En cualquier caso, el criticar algún sentimiento puede desencadenar intensas reacciones emocionales.

Estar en situaciones donde otras personas son el foco de atención.
A algunos pacientes TLP les resulta difícil convivir durante reuniones familiares, especialmente cuando toda la atención se centra en otra persona. Tratan de llamar la atención para sí mismos de manera silenciosa o descontrolada. Por ejemplo, cuando están pasando por una crisis como una muerte en la familia, los enfermos TLP pueden actuar furiosamente contra sus familiares acusándolos de ser excesivamente dependientes y manipuladores, al no ser ellos el centro de atención.

Culpar de todo al Trastorno de Personalidad Límite.
Los pacientes TLP que aceptan su enfermedad pierden el control cuando las demás personas culpan de todo lo que hacen a su trastorno. Como un TLP señala: “las personas con TLP se sienten enojadas, deprimidas y con miedo, por las mismas razones por las que las demás personas lo hacen. Por citar algunos ejemplos: Porque alguien nos robó nuestra cartera, por tener un mal día en el trabajo o por estar preocupados por un perro enfermo. Sí, es cierto, a veces somos demasiado sensibles. A veces nos molestamos mucho por las cosas que nos suceden. Pero nosotros no culpamos de todo al Trastorno de Personalidad Límite. Se nos priva de nuestro derecho a ser humanos.”

Ser etiquetados y estigmatizados.
Hemos hablado de lo difícil que es para una persona Borderline que busque tratamiento. La recomendación es no utilizar nunca el trastorno como arma contra la persona enferma en el calor de un desacuerdo, por ejemplo: “¡No tiene ningún sentido lo que estás diciendo, es el Trastorno de Personalidad Límite el que está hablando!” ¿Después de todo, le gritaría a un ser querido que está lleno de temores? Una mejor manera de enfrentar las cosas sería decir: “Tranquilízate, yo estoy aquí para apoyarte”. Más tarde, en un momento más tranquilo, se pueden discutir los problemas de una manera empática, con cariño y sin culpar a nadie, a pesar de que el enfermo TLP pueda haber contribuido a la molestia de la otra persona.

Que se les diga: Ya cálmate y acepta las cosas como son.
A pesar de que el comportamiento de una persona con TLP se puede mitigar con ayuda profesional, no es algo que desaparezca rápidamente o fácilmente. Pedirle a un paciente con TLP que se comporte diferente es como pedirle a un diabético que produzca más insulina.

Factores de disparan el comportamiento irracional en sus allegados.

Muchos de los familiares de los enfermos TLP saben que sus pacientes parecen estar conscientes de qué factores disparan el estado emocional de ellos. Cuando estos pacientes se sienten amenazados, consciente o inconscientemente, se protegen de los sentimientos dolorosos de tal manera que utilizan estos factores disparadores como elementos de control.

Por ejemplo, a continuación describimos a una mujer con muy poca autoestima. En su adolescencia no salía ni tenía muchas citas. Ella y su marido Borderline se casaron cuando aún cursaban la preparatoria. Su matrimonio era muy difícil porque su marido era emocionalmente abusivo. Cada vez que lo amenazaba con dejarlo, las respuestas de su marido eran que nunca nadie le haría caso y que nunca sería capaz de mantenerse a sí misma porque ella no era inteligente o lo suficientemente talentosa para conseguir un trabajo con buenos ingresos.

Algunas de las cosas que su paciente con TLP dice o hace pueden ser muy dolorosas y otras es posible que no le molesten en absoluto. En lugar de simplemente reaccionar, observe sus propias respuestas y examínelas. ¿Son ciertas las críticas hacia su paciente, hay algo de veracidad en la acusación? Recuerde, no tiene que aceptar o rechazar los señalamientos en su totalidad. Trate de ver si es un comportamiento intransigente, (pensamiento blanco y negro), o trata de generalizar las cosas, (“No me llevaste a la fiesta porque me odias”).

Conforme pasa el tiempo, el disparo constante de los factores que favorecen el descontrol emocional de los pacientes TLP ocasiona que incluso el más mínimo detalle se torne en un asunto doloroso y conflictivo. Varios de estos disparadores en los familiares y allegados se describen a continuación:

• Ser acusado injustamente por el paciente TLP.

• Tener necesidades, sentimientos y reacciones que son minimizados o rechazados por el TLP.

• Ser demasiado admirado o adorado por el TLP, que puede resultar en una manipulación para posteriormente ser devaluado y un blanco de críticas.

• Ciertas situaciones y condiciones que generalmente preceden a furias o a un descontrol emocional. Por ejemplo, una mujer temblaba siempre que sonaba el teléfono porque tenía miedo que fuera su madre con TLP la que estaba llamando.

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Lo que las familias necesitan saber de los intentos de suicidio y el comportamiento autolesivo de los TLP.

La ideación suicida crónica y el comportamiento autolesivo no suicida, son actitudes dominantes entre los pacientes Borderline.

La ideación suicida y el comportamiento autolesivo en los TLP no necesariamente surgen de una fuerte intención a morir.

Para tomar la decisión de hospitalizar a un paciente con Trastorno Límite de Personalidad, los médicos deben evaluar de manera balanceada entre tomar el riesgo de suicidio seriamente y el tratar de mejorar la capacidad del paciente para tolerar con seguridad, por su propia cuenta, lo que frecuentemente es una ideación suicida crónica.

La ideación suicida crónica y el comportamiento autolesivo no suicida, son actitudes dominantes entre los pacientes Borderline. Esta problemática, junto con la tendencia de los médicos y de los familiares de interpretar las autolesiones como una forma de llamar la atención, intencional o no, puede conducir a tener una menor sensibilidad y percepción al riesgo. Al poder distinguir entre ser suicida y ser autoleviso pero no suicida, los médicos y los pacientes son más capaces para advertir los riesgos reales de un suicidio. Además, al percatarse de las diversas funciones que tienen las autolesiones y estar consciente del día a día del dolor emocional sufrido por individuos con TLP puede reducir el desgaste que pudiera conducir a subestimar el riesgo de suicidio.

Por otra parte, la ideación suicida crónica y las autolesiones no suicidas, también pueden conducir a múltiples hospitalizaciones que trastocan severamente la capacidad de comportamiento del individuo y que podrían ser evitadas. Hemos afirmado que a menudo, la ideación suicida y el comportamiento autolesivo en los TLP no necesariamente surgen de una fuerte intención a morir, sino de un desesperado deseo de poder lidiar con el dolor y de obtener alivio de lo que el paciente siente como un estado emocional intolerable. En otras palabras, puede ser un esfuerzo para sobrevivir. Un tratamiento ambulatorio que pueda abordar la necesidad de alivio y proporcionar apoyo al individuo para que maneje estos estados con seguridad, puede reducir la necesidad de los frecuentes ingresos hospitalarios.

Es muy factible que se presente un escenario de múltiples hospitalizaciones innecesarias de un TLP como la única forma que tiene para justificar su dolor argumentando que la hospitalización es indispensable, aún cuando los médicos y terapeutas consideren que no es necesario. Esta situación podría decirse que es una “admisión falsa”: el médico está de acuerdo en brindar hospitalización pero necesita tratar terapéuticamente al paciente para cambiar la causa que éste atribuye a la hospitalización. Sin embargo, si la hospitalización se va a llevar a cabo, el mejor momento para hacerlo, y solo por un periodo muy breve, es cuando el paciente está experimentando un comportamiento extremo y difícil de controlar lo que podría conducirlo a un intento de suicidio. En este caso, la hospitalización podría bloquear el comportamiento y ayudar a la persona a tolerar las emociones hasta que desaparezcan.

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La Estigmatización y el Trastorno de Personalidad Límite.

Estigma es la percepción que se tiene de un grupo de personas como menos dignas de respeto que las demás.

¿Por qué la sociedad estigmatiza más a las personas con TLP que a otras con otro tipo de trastorno mental?

Estigma es la percepción que se tiene de un grupo de personas como menos dignas de respeto que las demás. Estigma contra las personas con una enfermedad mental consiste en representaciones inexactas e hirientes de ellos como violentos, cómicos y/o incompetentes; deshumanizándolos como objetos de miedo o ridículo. Un estigma puede conducir a un autoestigma, causando una reticencia a buscar tratamiento. Una enfermedad sin tratamiento, a su vez, contribuye a comportamientos y pensamientos suicidas. El estigma fomentado en los medios de comunicación es especialmente dañino, por el efecto que esto tiene en las actitudes de la población en general.

Los estigmas son muy frecuentes en la sociedad actual. Es decir, los señalamientos hacia las personas no sólo con algún trastorno mental, los homosexuales, las lesbianas, las minorías étnicas y religiosas, todos considerados como grupos vulnerables, sufren las influencias destructivas de los estigmas. Los enfermos mentales es un grupo que sufre de estigmas denigrantes y maliciosos y generalmente son impotentes en contrarrestar las consecuencias devastadoras que resultan del estigma de ser enfermos mentales. Como individuos, este tipo de pacientes tienen una preocupación legítima cuando se trata de revelar públicamente su enfermedad a las familias, sus compañeros y a los empleadores debido a los problemas que creará la divulgación y la percepción negativa de su padecimiento. La necesidad de ocultar su enfermedad crea barreras para tener acceso a un tratamiento y fomenta que los enfermos mentales tengan una imagen negativa de sí mismos. El estigma hace que las personas que rodean al paciente, mantengan una distancia social y piensen que los enfermos mentales son violentos, lo que, a su vez, hace que éstos sean marginados por la sociedad. Para muchos, ser enfermos mentales es una marca de vergüenza con una consecuente desaprobación social.

Incluso si una persona está completamente recuperada de su trastorno mental, sigue siendo etiquetado como enfermo mental. Esto no sucede cuando una persona sufre una fractura en una pierna y se recupera. Como tal, el estigma de las enfermedades mentales se mantiene con las personas que las padecieron a lo largo de su vida. Una vez que se diagnostica la enfermedad no pueden deshacerse de ella.

Muchos problemas de salud mental tienen un estigma social adherido a ellos, pero ninguno supera al estigma que tiene el Trastorno de Personalidad Límite. A pesar de que muchas organizaciones y grupos de apoyo como la Alianza Nacional de Padecimientos Mentales en Estados Unidos (Nacional Alliance on Mental Illness –NAMI) han trabajado sin descanso a lo largo de las últimas décadas para mitigar los estigmas que sufren las enfermedades mentales graves, el estigma asociado con el Trastorno de Personalidad Límite persiste hoy en día.

¿Por qué la sociedad estigmatiza más a las personas con TLP que a otras con otro tipo de trastorno mental? Nadie sabe exactamente las razones, pero a continuación se mencionan algunas de ellas:

1. Hasta hace poco tiempo, las causas del TLP eran pobremente entendidas y desafortunadamente, las personas reaccionan negativamente a los problemas que no conocen o no entienden.

2. Muchos de los síntomas del TLP tocan el nervio de las personas. Algunos de los comportamientos típicos de un Borderline son impactantes y difíciles de entender. Por ejemplo, las autolesiones y los intentos de suicidio asustan y confunden a las personas y resulta muy complicado entenderlos. Cuando las personas no entienden un comportamiento y en especial cuando éste los asusta, es más fácil juzgar a la persona que hacer un esfuerzo para entenderla.

3. La sociedad actual valora a una persona que es tranquila, calmada y en control, algo que a los Borderline les cuesta mucho trabajo dominar. Ciertamente, porque los TLP sufren de emociones fuertes y las expresan de manera dramática y extrema, las personas que valoran el estar en control de las emociones juzgan y desarrollan una creencia equivocada o negativa acerca de los TLP. Las intensas emociones y el comportamiento impactante y atemorizador de los TLP pueden ser la base del estigma social del Trastorno de Personalidad Límite.

4. Finalmente, otra fuente que alienta al estigma de los Borderline son la televisión y los medios cinematográficos. Debido a su intensidad, los medios parecen ser atraídos por el TLP. Los Borderline pueden ser dramáticos, excitantes y carismáticos y la intensidad de sus experiencias pueden ser muy atractivas para el público espectador. El problema está en que al tratar de obtener una buena aprobación por los efectos dramáticos, los medios tienden a representar a los TLP de una manera simplista que por lo general es muy negativa. De hecho, las imágenes negativas, equivocadas e insensibles de personas con TLP son vistas con mucha frecuencia. Aún cuando es probable que no exista malicia, estas imágenes contribuyen al estigma del TLP y hacen más difícil que las personas entiendan el trastorno.

La estigmatización de los enfermos mentales por la sociedad, les hace más difícil tener acceso a los tratamientos, impidiendo su recuperación. Si los enfermos mentales no buscan un tratamiento por temor a la estigmatización, se crean graves consecuencias para la sociedad y para las personas que sufren de enfermedades mentales. Si las personas no son capaces de recuperarse de su enfermedad, más personas sufrirán de una enfermedad mental y más graves serán las enfermedades de las personas. Si la gente no está dispuesta a buscar tratamiento debido al estigma creado por la sociedad, las enfermedades mentales pueden empeorar y causar efectos devastadores para los individuos, sus familias y la sociedad en su conjunto. Esto, a su vez, crea enormes costos económicos para la sociedad ya que los enfermos mentales no tienen acceso a un tratamiento y por lo tanto, no son capaces de vivir una vida productiva y autosuficiente.

Fuentes:
1. http://www.sane.org/stigmawatch/what-is-stigma
2. The Borderline Personality Disorder Survival Guide. Alexander L. Chapman,Kim L. Gratz,Perry D. Hoffman.
3. The Effect of Society’s Stigma of Borderline Personality Disorder on the Identitiesof Persons with Borderline Personality Disorder. Jane Lyle Hord, Student of Department of Sociology at Wittenberg University. Faculty Advisors: Keith Doubt, David Nibert, and Josephine Wilson.
4. Online Borderline Personality Disorder Family Groups and Stigma. Patty E. Fleener M.S.W. (http://www.borderlinepersonalitytoday.com/main/famgrps.htm)

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