Los pacientes olvidados – Parte 2 de 4

Hay quienes piensan que el suicidio es simplemente un síntoma de un trastorno de salud mental: trata el trastorno y se eliminará el síntoma.

Un pequeño grupo de investigadores está luchando para cambiar esto.

Este grupo de investigadores argumenta que no es suficiente con sólo recetar antidepresivos a los pacientes suicidas. Los médicos necesitan dar un tratamiento enfocado a los impulsos, a los pensamientos suicidas y al mismo tiempo enseñar a los pacientes las técnicas para su manejo. Se deben probar medicamentos específicos con efectos antisuicidas y no dar por hecho que los que ayudan a los pacientes no-suicidas tendrán los mismos resultados en los suicidas.

“Hay un grupo de gente que piensa que el suicidio es simplemente un síntoma de un trastorno de salud mental: trata el trastorno y se eliminará el síntoma,” dice el psicólogo David Jobes, de la Universidad Católica de América que da terapia a pacientes suicidas. “Pero hay pocos datos que lo sustenten. Hasta ahora los mejores datos que tenemos muestran que lidiar con los pensamientos suicidas de los pacientes y su comportamiento tienen un mayor impacto”. Algunos pacientes pueden estar deprimidos durante años sin tener pensamientos suicidas, dice, mientras que otros están plagados de pensamientos suicidas, aún cuando tienen sólo una leve depresión. El psiquiatra de la Universidad de Vanderbilt, Herbert Meltzer, que ha estudiado a los pacientes de esquizofrenia que están en un alto riesgo de suicidio, dice: “Se necesitan medicamentos específicos con efectos antisuicidas”.

La investigación empieza a dar resultados. Dos rigurosos ensayos han demostrado que la terapia que está orientada a los patrones de pensamiento distorsionado en pacientes suicidas y que enseña técnicas de manejo puede reducir la tasa de intentos suicidas a la mitad. Otros estudios han demostrado que algo tan simple como “cartas cariñosas” periódicas de sus familiares o incluso con una revisión médica mensual a los pacientes puede ayudar a prevenir los suicidios. Los investigadores están evaluando planes anticrisis y escrito documentos que los pacientes llevan consigo para ayudarles a manejar los impulsos suicidas cuando se presentan. Los estudios sugieren dos fármacos–clozapina para la esquizofrenia y litio para el trastorno bipolar—que son particularmente buenos para prevenir intentos suicidas, pero ambos tienen efectos secundarios que limitan su uso.

La iniciativa para el tratamiento de suicidios está ganando el apoyo de una fuente poco convencional en los Estados Unidos: los militares, que están preocupados por los suicidios a raíz de las guerras de Afganistán e Irak. En 2009 un récord de 244 soldados, activos y reservas, se suicidaron. Este año hasta ahora ha habido 156. Entre otros proyectos, el ejército norteamericano está gastando 50 millones de dólares en un estudio epidemiológico que investigará los factores de riesgo que ayuden a predecir cuales pacientes tienen más posibilidades de intentar suicidarse.

Mary Cesare-Murphy, que dirige el programa de salud conductual en la Comisión Mixta, una ONG que acredita a hospitales, dice que los trabajadores de la salud son cada vez más conscientes del papel que pueden desempeñar en la prevención de suicidio. Ella señala que en el pasado “se oiría” a las personas decir: “Bueno, es el curso natural de la enfermedad”. Ahora, ella dice, los trabajadores son mucho más propensos a creer que “los tratamientos pueden reducir los impulsos para matarse a sí mismos”.

¿Pero el tener buenas pistas de prevención del suicidio dará como resultado terapias innovadoras? Se necesitaron décadas para convertir los primeros resultados de los factores de riesgo del corazón como el colesterol elevado, en medicamentos para salvar vidas. La logística del suicidio es mucho más difícil, dada la relativa escasez de suicidios reales entre los millones de personas trastornadas.

El suicidio es uno de los últimos tabúes médicos en existencia. “La gente tiene miedo a hablar de ello,”, dice Daniel J. Reidenberg, director ejecutivo una organización sin fines de lucro llamada Conciencia Suicida – Voces de Educación (Suicide Awareness Voices of Education) de Bloomington, Minn., Estados Unidos. Cuando los miembros de una familia han perdido un ser querido suicidándose, el estigma “elimina totalmente la conversación desde el momento de la muerte”. Los sobrevivientes de intentos de suicidio podrían tener información valiosa para los investigadores pero “quieren avanzar y olvidar la experiencia.”

Los factores de riesgo para el suicidio son innumerables y confusos. Hasta el 90% de los pacientes que cometen suicidio están deprimidos o tienen otros problemas psiquiátricos. El mayor factor de riesgo es un intento anterior. El abuso del alcohol, el insomnio y la ansiedad ponen a la gente en situación de riesgo, dice la psiquiatra de la Universidad de Nuevo México Jan Fawcett, quien está presionando para obtener la evaluación del riesgo de suicidio en la próxima edición de DSM. Estresantes externos tales como la falta de trabajo son un papel importante. (Las cifras nacionales de Estados Unidos sobre si aumentaron los suicidios en la recesión de 2008 aún no están disponibles, pero generalmente los suicidios aumentan en los malos tiempos económicos). Los ancianos alguna vez tuvieron la mayor tasa de suicidio, pero ahora los hombres y mujeres de mediana edad, de 45 a 54 años, recientemente han aumentado y los han superado. ¿Por qué? No está claro.

Muchos investigadores de tratamientos suicidas tuvieron serios tropiezos al iniciarse en esta área. En la década de los 90, Barbara Stanley de la Universidad de Columbia quería ofrecer un tratamiento de vanguardia a pacientes suicidas que participaban en un estudio de neuroquímica del cerebro. “Fui a la literatura y no encontré nada– punto”, recuerda. “Fue un gran shock”. Cuando habló del problema en reuniones científicas, obtuvo una helada recepción. Los psiquiatras estaban muy familiarizados con el estado de las cosas, pero eran pesimistas de que podía hacerse algo. “Me quedé atónita. Si no lo estudias, ¿cómo esperas tener esperanza de progresar?”

Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s